Unos ojos celestes apenas abiertos, un poco gastados, mirandome y diciendome sa ba?
Yo digo sa ba, y me rio
Te veo que estiras la mano y la mano cae con soltura y sin conciencia en su hombro. El hombro ya es tuyo y la mano es del hombro y yo dejo de reir.
Los ojos gastados pasan a ser parte de otra historia, ya no de la que yo inventé.
Y me siento en un auto a ver como se pierden en la calle una mujer y un hombre que no tenían nada en común, hasta que vi la mano y el hombro.
lunes, 30 de julio de 2007
Encuentro en alemán
Mensajes escritos
mensajes de voz que nadie escuchó
llamadas por teléfonos públicos
encuentros a ciegas
idiomas impronunciables
sonidos ajenos
letras que no vi
Si te quiero dar un beso, que pasa?
Por que no hacemos como los perros?
Yo no se si alguna vez podré ser un perro aunque realmente me gustaría
Te volveré a ver algún día?
Me importa?, te importa?
Será la última vez que nos vemos en toda la vida?
Sabrás cuando me muera que me morí?
"Yo quería verte antes de morirme"
mensajes de voz que nadie escuchó
llamadas por teléfonos públicos
encuentros a ciegas
idiomas impronunciables
sonidos ajenos
letras que no vi
Si te quiero dar un beso, que pasa?
Por que no hacemos como los perros?
Yo no se si alguna vez podré ser un perro aunque realmente me gustaría
Te volveré a ver algún día?
Me importa?, te importa?
Será la última vez que nos vemos en toda la vida?
Sabrás cuando me muera que me morí?
"Yo quería verte antes de morirme"
La habitación
Una casa chica, con un baño, una cocina y una habitación.
Afuera, calles mudas, largas y grises, en medio del mar.
Ana entra con su maleta naranja. Una recepcionista la está esperando en un rincón de la habitación. Ana se acerca y le entrega sus comprobantes de reserva. La recepcionista chequea los datos en su pequeño escritorio de madera. Acepta su nombre y su documento.
Ana se acomoda en la habitación mientras la recepcionista observa vagamente algunos papeles. Ana duerme. La recepcionista lee un libro gordo y marrón.
Ana come. La recepcionista se lima las uñas y después suspira.
Ana se baña. La recepcionista decide ir a la ventana y mirar hacia afuera un rato, aunque sea 30 segundos.
Afuera, calles mudas, largas y grises, en medio del mar.
Ana entra con su maleta naranja. Una recepcionista la está esperando en un rincón de la habitación. Ana se acerca y le entrega sus comprobantes de reserva. La recepcionista chequea los datos en su pequeño escritorio de madera. Acepta su nombre y su documento.
Ana se acomoda en la habitación mientras la recepcionista observa vagamente algunos papeles. Ana duerme. La recepcionista lee un libro gordo y marrón.
Ana come. La recepcionista se lima las uñas y después suspira.
Ana se baña. La recepcionista decide ir a la ventana y mirar hacia afuera un rato, aunque sea 30 segundos.
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