29 de agosto de 2007
dia más triste de mi vida
chau abu, te quiero con toda el alma
y te voy a extrañar siempre...
miércoles, 29 de agosto de 2007
martes, 28 de agosto de 2007
Tren a Sicilia
Una tarde calurosa en Italia. Otra de las tantas. Después de recorrer boleterías en busca de un pasaje adecuado a mis condiciones decido subir a un tren. El destino: Sicilia.
Mi boleto es de los indeseados, no me da un número para sentarme, serán horas de pie, o escabullirme en alguno olvidado.
Entro en un vagón con gente pálida que mueve las cabezas al compás de las vías del tren.
Me dispongo a dormir otra vez, el cielo está claro, pero yo no quiero mirarlo, solo dormir.
Mi cabeza se cae, la siesta fue corta. ¿Donde me tengo que bajar? ¿A que hora? Decido hablar, después de horas en abstinencia, le pregunto a un colega, uno que esta igual que yo. Me cuenta que el tren al final del continente se separa en dos: uno ira a Catania, el otro a Palermo. Estoy yendo al revés, claro. Tengo que cambiar de vagón antes de la cruzada. Llego al otro tren, el de los okupas. El calor duele más, y los asientos están polvorientos de tanto agitarse. Me siento otra vez. El tren arriba al fin del mundo. La separación es complicada, casi carnal, el ruido aumenta el malestar. De pronto todos en un sótano negro que es tren dentro de un barco. Somos como mercadería en contrabando. Decido salir a la superficie. Un amigo pasajero me acompaña. Miramos el atardecer juntos. Fumamos. Sicilia me espera del otro lado. Con sol de domingo.
El tren vuelve a arrancar. El viento mueve la noche. Ya ha llegado la noche. Mi amigo duerme un rato, yo miro como duerme. La estación parece acercarse a nosotros. Los pasajeros despiertan de horas de inercia. Despiertan furiosos moviendo sus bolsos y sus pies. Hacen cola en la salida. Yo los miro cansada: siempre lo mismo, la gente no piensa, o piensa al revés, pienso.
El tren finalmente deja de andar y todos saltan de él, estridentes, para opacar la tarde feroz. Yo bajo todavía con los párpados semi abiertos, me pongo la mochila y busco a mi amigo, Nicola. Él está esperándome al final del anden, con su moto roja. Nos subimos y yo apoyo mi cabeza en su espalda. Una carretera oscura cerca de la playa y el viento.
Mi boleto es de los indeseados, no me da un número para sentarme, serán horas de pie, o escabullirme en alguno olvidado.
Entro en un vagón con gente pálida que mueve las cabezas al compás de las vías del tren.
Me dispongo a dormir otra vez, el cielo está claro, pero yo no quiero mirarlo, solo dormir.
Mi cabeza se cae, la siesta fue corta. ¿Donde me tengo que bajar? ¿A que hora? Decido hablar, después de horas en abstinencia, le pregunto a un colega, uno que esta igual que yo. Me cuenta que el tren al final del continente se separa en dos: uno ira a Catania, el otro a Palermo. Estoy yendo al revés, claro. Tengo que cambiar de vagón antes de la cruzada. Llego al otro tren, el de los okupas. El calor duele más, y los asientos están polvorientos de tanto agitarse. Me siento otra vez. El tren arriba al fin del mundo. La separación es complicada, casi carnal, el ruido aumenta el malestar. De pronto todos en un sótano negro que es tren dentro de un barco. Somos como mercadería en contrabando. Decido salir a la superficie. Un amigo pasajero me acompaña. Miramos el atardecer juntos. Fumamos. Sicilia me espera del otro lado. Con sol de domingo.
El tren vuelve a arrancar. El viento mueve la noche. Ya ha llegado la noche. Mi amigo duerme un rato, yo miro como duerme. La estación parece acercarse a nosotros. Los pasajeros despiertan de horas de inercia. Despiertan furiosos moviendo sus bolsos y sus pies. Hacen cola en la salida. Yo los miro cansada: siempre lo mismo, la gente no piensa, o piensa al revés, pienso.
El tren finalmente deja de andar y todos saltan de él, estridentes, para opacar la tarde feroz. Yo bajo todavía con los párpados semi abiertos, me pongo la mochila y busco a mi amigo, Nicola. Él está esperándome al final del anden, con su moto roja. Nos subimos y yo apoyo mi cabeza en su espalda. Una carretera oscura cerca de la playa y el viento.
lunes, 27 de agosto de 2007
Más particularidades de JJJ
La Triple J tiene varios adeptos en todo el mundo, eso lo sabemos, pero cada país tiene un método de robo diverso.
Los italianos, por ejemplo, se reconocen por su manera abrupta de robo, ellos van a los bifes, arriba las manos y a otra cosa. Cosa que en un punto es mejor. Cuando una se quiso dar cuenta, ya estas en pelotas, o "te dejaron sin un mango", por lo que el robo no es tan sufrido. Lo que si, violento.
Los españoles por el contrario se toman un tiempo para ejecutar el robo, van de a poco probando hasta donde pueden llegar, no tanto por la satisfacción del robo en si, sino porque son medio cagones, tienen miedo a ser descubiertos. La víctima se encariña y en la huida se producen varios desastres. Se han registrado altos índices de espera de llamados en mujeres robadas por agentes españoles.
Los alemanes, suecos, dinamarqueses, etc (los rubios de ojos celestes) tienen un método muy particular: se hacen amigos de las víctimas. Similar al método de robo de los españoles, los gringos tardan tanto que terminan simpatizando con la víctima y se les van las ganas de huir. Pero como son agentes y tienen que cumplir con su trabajo, no pueden dejar todo a medio hacer. Así que al final, te cagan. El amor a La Triple J es mayor que a ti. Guarda que estos son peligrosos, no te diste cuenta y sos amiga del que te robo.
El francés o el franchute, miembro temible: sus técnicas son realmente sofisticadas y adoradas en las mujeres, aún las que han sufrido años de tortura a causa del robo, están levemente agradecidas sobre el mismo. Es muy complejo no dejarles robar, son buenos en la materia, en serio. Cuando sientas que un franchute quiere hablarte, yo te diría que dispares, de ésta no hay vuelta atrás.
Los latinos: especie inconfundible. Van de frente manteca. Muy parecidos a los italianos, con el detalle de que roban no tan apresurados y tratan de disimular al menos. El robo es un poco más sutil y no tan directo, de todas maneras son una de las especies más reconocibles de La Triple J y por lo tanto fácil de distinguir para nosotras. Específicamente el argentino tiene la característica de robar por hobbie, hasta cuando no está en horario laboral. Estos son peligrosos también porque el robo ocurre en cualquier hora del día e inesperadamente. Los argentinos han ocupado cargos importantes en la Asociación desde su fundación en 1856. Es más, se rumorea que una de las J. pertenece al nombre de uno de los compatriotas.
Finalmente los orientales, especie exótica, no hay muchos, pero los que participan de La Triple J, la mueven. Son fríos y calculadores, tienen todo estudiado, nunca dejaron un robo a mitad de camino, nunca dijeron "No, a esta no le robo". La sangre oriental es así.
Chicas, estos son datos por encima, a tener cuidado, están en todos lados.
Los italianos, por ejemplo, se reconocen por su manera abrupta de robo, ellos van a los bifes, arriba las manos y a otra cosa. Cosa que en un punto es mejor. Cuando una se quiso dar cuenta, ya estas en pelotas, o "te dejaron sin un mango", por lo que el robo no es tan sufrido. Lo que si, violento.
Los españoles por el contrario se toman un tiempo para ejecutar el robo, van de a poco probando hasta donde pueden llegar, no tanto por la satisfacción del robo en si, sino porque son medio cagones, tienen miedo a ser descubiertos. La víctima se encariña y en la huida se producen varios desastres. Se han registrado altos índices de espera de llamados en mujeres robadas por agentes españoles.
Los alemanes, suecos, dinamarqueses, etc (los rubios de ojos celestes) tienen un método muy particular: se hacen amigos de las víctimas. Similar al método de robo de los españoles, los gringos tardan tanto que terminan simpatizando con la víctima y se les van las ganas de huir. Pero como son agentes y tienen que cumplir con su trabajo, no pueden dejar todo a medio hacer. Así que al final, te cagan. El amor a La Triple J es mayor que a ti. Guarda que estos son peligrosos, no te diste cuenta y sos amiga del que te robo.
El francés o el franchute, miembro temible: sus técnicas son realmente sofisticadas y adoradas en las mujeres, aún las que han sufrido años de tortura a causa del robo, están levemente agradecidas sobre el mismo. Es muy complejo no dejarles robar, son buenos en la materia, en serio. Cuando sientas que un franchute quiere hablarte, yo te diría que dispares, de ésta no hay vuelta atrás.
Los latinos: especie inconfundible. Van de frente manteca. Muy parecidos a los italianos, con el detalle de que roban no tan apresurados y tratan de disimular al menos. El robo es un poco más sutil y no tan directo, de todas maneras son una de las especies más reconocibles de La Triple J y por lo tanto fácil de distinguir para nosotras. Específicamente el argentino tiene la característica de robar por hobbie, hasta cuando no está en horario laboral. Estos son peligrosos también porque el robo ocurre en cualquier hora del día e inesperadamente. Los argentinos han ocupado cargos importantes en la Asociación desde su fundación en 1856. Es más, se rumorea que una de las J. pertenece al nombre de uno de los compatriotas.
Finalmente los orientales, especie exótica, no hay muchos, pero los que participan de La Triple J, la mueven. Son fríos y calculadores, tienen todo estudiado, nunca dejaron un robo a mitad de camino, nunca dijeron "No, a esta no le robo". La sangre oriental es así.
Chicas, estos son datos por encima, a tener cuidado, están en todos lados.
domingo, 26 de agosto de 2007
La Triple J
La Triple J es una asociación extranjera de hombres que se dedican a robarles a mujeres indefensas . Su manera de trabajo es simple pero para las mujeres, bastante difícil de reconocer. La coartada clásica es entrar a ellas y hacerles creer que van a quedarse un rato, charlar, convidarles un pedazo de amistad. El resultado es: un robo discreto, un robo silencioso, y la huida.
¿Qué roba La Triple J? Roba un objeto muy preciado en la mujer que es la cordura, la estabilidad emocional, la tranquilidad consigo mismas.
Estas mujeres no pueden defenderse fácilmente porque La Triple J, experta en el tema, siempre se viste con un disfraz distinto. Las más entrenadas, han logrado hasta denunciarlos en público pero éstas corren el riesgo de equivocarse y despachar a un inocente.
La Triple J. roba, tengan cuidado amigas.
¿Qué roba La Triple J? Roba un objeto muy preciado en la mujer que es la cordura, la estabilidad emocional, la tranquilidad consigo mismas.
Estas mujeres no pueden defenderse fácilmente porque La Triple J, experta en el tema, siempre se viste con un disfraz distinto. Las más entrenadas, han logrado hasta denunciarlos en público pero éstas corren el riesgo de equivocarse y despachar a un inocente.
La Triple J. roba, tengan cuidado amigas.
viernes, 24 de agosto de 2007
Jazz and Blues, beibi
El jazz se disolvió en un sonido amargo
M. se cayó al piso
M. se olvidó quien era
M. se jodió
Las cosas no se hacen así...
Lo se, lo se, no me lo digas, o si, decimelo pero no hoy.
Bueno, hacete un favor y despertate un rato,
Me lo hago.
Jazz de J., Jazz de encanto. Donde estás? Yo no te veo, yo no veo nada acá dentro...
Yo si veo, veo que estas más M. que nunca
M. de mierda
Disculpas a los que pensaron que el Jazz podía con esto.
M. se cayó al piso
M. se olvidó quien era
M. se jodió
Las cosas no se hacen así...
Lo se, lo se, no me lo digas, o si, decimelo pero no hoy.
Bueno, hacete un favor y despertate un rato,
Me lo hago.
Jazz de J., Jazz de encanto. Donde estás? Yo no te veo, yo no veo nada acá dentro...
Yo si veo, veo que estas más M. que nunca
M. de mierda
Disculpas a los que pensaron que el Jazz podía con esto.
Tarde linda en Berlín
_¿Y al final decidiste hasta cuando te quedas?
_No
_Te pregunto en Octubre...
si, preguntame en octubre
miércoles, 22 de agosto de 2007
Las vueltas
_ ¿Todo está manejado por alguien allá arriba o existen realmente las casualidades? -se preguntó Ernesto, una vez en la cama, después de haber hablado con su madre por teléfono.
_ ¿A qué no sabés a quien vi hoy por la calle? -volvía a repetir él, en su cabeza.
Y Ernesto lo tenía en la punta de la oreja, porque a partir de ese momento, iba a entender que todo hecho circunstancial en su vida, confluía ahora en un hecho madre, un hecho que llegaba al mar, para reposar y no andar más.
_ No, no, ella no me vio, estaba de espaldas, pero se que era ella, con ese pelo, es inconfundible -escuchaba las palabras casi textuales de su madre, en la oscuridad de la habitación- Y el tipo bastante fulero, que querés que te diga.
Ernesto había necesitado ese encuentro ajeno, había necesitado que ella esa mañana haya extrañado los besos de él, entonces lo haya buscado, entonces él la haya esquivado, para unos días después reencontrarla en esa esquina en donde la madre de Ernesto podía verlos desde el taxi, ella de espaldas, pero con sus rulos, él dándole un beso en la mejilla.
Había necesitado ir a esa playa, para volver y no encontrarla en su casa, aquel veraneo.
Había necesitado una etapa de amor intenso, donde lo único que quería hacer en la vida era mirar sus rulos.
Había necesitado esa noche no pasar por un concierto en el cual habían ido sus amigos, para poder verla a eso de las 6, en una cafetería medio borracha y tratando de seducirlo.
Ernesto sabía de sus necesidades, si, pero ahora más que nunca las entendía, las veía de afuera y podía darles una dimensión, un sentido, un por que pero fundamentalmente un para que.
_No te vas a poner mal ¿no?. Yo te lo cuento porque para mi tenés que saberlo. Tu padre me decía que no, pero… -ahora las palabras se disolvían un poco, no prestaba ya atención, eran casi insignificantes en un descubrimiento como aquel.
Ernesto esa mañana mientras ella y él se besaban en esa esquina, había estado soñando que él y ella se besaban pero en otra historia ya no posible, ya no escuchable, ya no querible ni amable.
A ti, corazón de arroz, yo ya no creo en casualidades.
_ ¿A qué no sabés a quien vi hoy por la calle? -volvía a repetir él, en su cabeza.
Y Ernesto lo tenía en la punta de la oreja, porque a partir de ese momento, iba a entender que todo hecho circunstancial en su vida, confluía ahora en un hecho madre, un hecho que llegaba al mar, para reposar y no andar más.
_ No, no, ella no me vio, estaba de espaldas, pero se que era ella, con ese pelo, es inconfundible -escuchaba las palabras casi textuales de su madre, en la oscuridad de la habitación- Y el tipo bastante fulero, que querés que te diga.
Ernesto había necesitado ese encuentro ajeno, había necesitado que ella esa mañana haya extrañado los besos de él, entonces lo haya buscado, entonces él la haya esquivado, para unos días después reencontrarla en esa esquina en donde la madre de Ernesto podía verlos desde el taxi, ella de espaldas, pero con sus rulos, él dándole un beso en la mejilla.
Había necesitado ir a esa playa, para volver y no encontrarla en su casa, aquel veraneo.
Había necesitado una etapa de amor intenso, donde lo único que quería hacer en la vida era mirar sus rulos.
Había necesitado esa noche no pasar por un concierto en el cual habían ido sus amigos, para poder verla a eso de las 6, en una cafetería medio borracha y tratando de seducirlo.
Ernesto sabía de sus necesidades, si, pero ahora más que nunca las entendía, las veía de afuera y podía darles una dimensión, un sentido, un por que pero fundamentalmente un para que.
_No te vas a poner mal ¿no?. Yo te lo cuento porque para mi tenés que saberlo. Tu padre me decía que no, pero… -ahora las palabras se disolvían un poco, no prestaba ya atención, eran casi insignificantes en un descubrimiento como aquel.
Ernesto esa mañana mientras ella y él se besaban en esa esquina, había estado soñando que él y ella se besaban pero en otra historia ya no posible, ya no escuchable, ya no querible ni amable.
A ti, corazón de arroz, yo ya no creo en casualidades.
lunes, 20 de agosto de 2007
Para pensar
¿Ud. se dio cuenta que....
La silla es uno de los mayores inventos de la historia?
(Sino no existiría la posibilidad de sentarse en el piso)
Cuando comemos huevo frito, comemos el óvulo de una gallina?
(A alguien un día se le ocurrió agarrar el huevo de la gallina sin que ésta termine de empollar, partirlo y ponerlo en una sartén con aceite, pero lo que es más absurdo: después comérselo!)
Nuestra vida sin música sería seriamente aburrida?
(Y sin música de raíces negras, medianamente aburrida)
(Trenes y ventanas rockanrollea en cualquier dirección, sin abrir los ojos)
La silla es uno de los mayores inventos de la historia?
(Sino no existiría la posibilidad de sentarse en el piso)
Cuando comemos huevo frito, comemos el óvulo de una gallina?
(A alguien un día se le ocurrió agarrar el huevo de la gallina sin que ésta termine de empollar, partirlo y ponerlo en una sartén con aceite, pero lo que es más absurdo: después comérselo!)
Nuestra vida sin música sería seriamente aburrida?
(Y sin música de raíces negras, medianamente aburrida)
(Trenes y ventanas rockanrollea en cualquier dirección, sin abrir los ojos)
jueves, 16 de agosto de 2007
Jazz and Blues, baby
En un Jazz lo encontró,
lo encontró en una mesa de cueros negros y cortinas rojas,
en una cerveza danesa y un cigarrillo con humo
Una melodía blue y una mirada deep
_Que tal la Carlsberg Mademoiselle? -dijo él con acento Humphry.
_Muy buena -como tu, mon amour...
Un piano con teclas de chocolate negro y una trompeta de dulce de leche.
_No me des más de comer, que ya estoy llena de encanto, de Jazz -pensó ella, que ya era Ella
_El Jazz es puro yo, y yo soy puro Jazz -volvió a pensar Ella- mis venas me lo están diciendo...
Y Humphry se quedó mirando como Ella se soltaba el pelo y luego mojaba sus labios con la Carlsberg.
_Voy a venir más seguido, tú no te preocupes, amigo...
_Yo la espero Mademoiselle. -cada vez más Humphry.
_Me gusta que me esperen -pensó Ella y salió del Jazz para entrar en la ciudad oscura.
(continuará)
lo encontró en una mesa de cueros negros y cortinas rojas,
en una cerveza danesa y un cigarrillo con humo
Una melodía blue y una mirada deep
_Que tal la Carlsberg Mademoiselle? -dijo él con acento Humphry.
_Muy buena -como tu, mon amour...
Un piano con teclas de chocolate negro y una trompeta de dulce de leche.
_No me des más de comer, que ya estoy llena de encanto, de Jazz -pensó ella, que ya era Ella
_El Jazz es puro yo, y yo soy puro Jazz -volvió a pensar Ella- mis venas me lo están diciendo...
Y Humphry se quedó mirando como Ella se soltaba el pelo y luego mojaba sus labios con la Carlsberg.
_Voy a venir más seguido, tú no te preocupes, amigo...
_Yo la espero Mademoiselle. -cada vez más Humphry.
_Me gusta que me esperen -pensó Ella y salió del Jazz para entrar en la ciudad oscura.
(continuará)
Cosas
no querer hablar en los viajes en auto-fumar sin ganas-besar con ganas-no putear con ganas-devorar la comida-andar en ojotas por St Michel-colgarse 6 horas por día en Internet en Madrid-tener solo 4 remeras y poder ser feliz-llorar en un concierto de música clásica-comprar siempre lo mismo en el supermercado-buscar un novio en todos los trenes-tomar cerveza compulsivamente-comprar en zara compulsivamente-leer 5 libros al mismo tiempo y no poder terminar ninguno-extrañar una playa con agua negra-calcular cifras de dinero que nunca se cumplen-sacar fotos cuidando obsesivamente el encuadre-adorar andar en bicicleta-tratar de encontrar una identidad en el mundo-entrar a un coffe shop y pedirse un café con leche-buscar durante media hora una heladería en el mapa sin haber ido aún al Coliseo-hablar sobre parientes italianos que no conozco todo el tiempo-aprender a mentir-aprender a estar conmigo misma-aprender a dejar-no dejar propina-mirar el paisaje mas hermoso del mundo y no necesitar nada más...
esto me hace ser como soy
y el viaje aportó lo suyo
(de calle en calle, de tren en tren, cargando mi mochila, mis recuerdos, mis ilusiones y mi futuro)
esto me hace ser como soy
y el viaje aportó lo suyo
(de calle en calle, de tren en tren, cargando mi mochila, mis recuerdos, mis ilusiones y mi futuro)
martes, 14 de agosto de 2007
Como lo pensé
No voy a hablar de amor
no voy a decir te quiero
no voy a andar desparramando tu colección de libertades
Pero les digo algo:
yo no nací para quedarme en un consuelo arbitrario
ni para quebrar las anatomías de tu infierno
Solo nací para ver afrontarme a lo sincero
y lo inexplicable de las espinas que se forman en el vientre de cualquiera
Y que se clavan en los pies, en la boca y en la nuca
para decirme: yo quiero esto y vos que pensas hacer?
No me distraigas con tus aletas
No me digas que pudiste todo
porque yo no estoy con eso...
Espero la avenida Alcorta en madrugada y alguien diciendo en mi cabeza:
Tan Beautiful, estrella de miel...
Que mas?
(esto es amor, concedido solo hacia mi)
no voy a decir te quiero
no voy a andar desparramando tu colección de libertades
Pero les digo algo:
yo no nací para quedarme en un consuelo arbitrario
ni para quebrar las anatomías de tu infierno
Solo nací para ver afrontarme a lo sincero
y lo inexplicable de las espinas que se forman en el vientre de cualquiera
Y que se clavan en los pies, en la boca y en la nuca
para decirme: yo quiero esto y vos que pensas hacer?
No me distraigas con tus aletas
No me digas que pudiste todo
porque yo no estoy con eso...
Espero la avenida Alcorta en madrugada y alguien diciendo en mi cabeza:
Tan Beautiful, estrella de miel...
Que mas?
(esto es amor, concedido solo hacia mi)
domingo, 12 de agosto de 2007
Boceto para escena de amor
Festival en beneficio de una escuela. Llegan. Hay otros tres en una mesa, dos mujeres y un hombre. Ella saluda, lo ve, por primera vez. Él la mira y después vuelve a mirar.
Cerveza, dos idiomas, otra vez. Ahora si con intención.
Sombras de colores. Ella sale a fumar.
Se apagan las luces. Alguien pone una cámara en manos de él. Comienza la música, comienza la historia...
Unas cuerdas que tocan la piel y luz azul. Entra una mujer al escenario. Luego más mujeres con velas, se van acercando. Él quiere registrarlo todo, pero Ella se cruza a lo lejos y Él no tiene otro destino que ese.
El humo sale con sonido, con cámara lenta.
Ella se ríe, tiene una risa de Moulin Rouge, que le come la garganta y le sube el cinturón.
Él se eriza tanto que no puede tocarla, ya, ni con su cámara.
No te acerques más, porque no puedo, me estoy muriendo.
Ya no hay música, ya no hay velas ni oscuridad...
Solo un horno de calor.
Ella y Él.
como me gustan las de amor, se nota no?
Cerveza, dos idiomas, otra vez. Ahora si con intención.
Sombras de colores. Ella sale a fumar.
Se apagan las luces. Alguien pone una cámara en manos de él. Comienza la música, comienza la historia...
Unas cuerdas que tocan la piel y luz azul. Entra una mujer al escenario. Luego más mujeres con velas, se van acercando. Él quiere registrarlo todo, pero Ella se cruza a lo lejos y Él no tiene otro destino que ese.
El humo sale con sonido, con cámara lenta.
Ella se ríe, tiene una risa de Moulin Rouge, que le come la garganta y le sube el cinturón.
Él se eriza tanto que no puede tocarla, ya, ni con su cámara.
No te acerques más, porque no puedo, me estoy muriendo.
Ya no hay música, ya no hay velas ni oscuridad...
Solo un horno de calor.
Ella y Él.
como me gustan las de amor, se nota no?
Bolas de pelo
En un calle al metro Chateua D`eau
En una calle negra, muy negra
se juntan varios pelos, pelos negros y rizudos
Vuelan, pasean, andan como si nada, creyendo que pueden tener un vida normal
un registro de conducir
una casa linda
un parque con parrilla
y quien te dice, un gato de mascota
Yo paso y los miro, con lástima, con conciencia
ellos no pueden, porque son pelos
porque son pelos y no tienen nada que hacerle
Algunos toman cerveza, porque les gusta
otros te miran y te dicen algo
pero nadie, absolutamente nadie les hace caso
¿Quien va a mirar unos pelos por la calle?
Solo yo...
En una calle negra, muy negra
se juntan varios pelos, pelos negros y rizudos
Vuelan, pasean, andan como si nada, creyendo que pueden tener un vida normal
un registro de conducir
una casa linda
un parque con parrilla
y quien te dice, un gato de mascota
Yo paso y los miro, con lástima, con conciencia
ellos no pueden, porque son pelos
porque son pelos y no tienen nada que hacerle
Algunos toman cerveza, porque les gusta
otros te miran y te dicen algo
pero nadie, absolutamente nadie les hace caso
¿Quien va a mirar unos pelos por la calle?
Solo yo...
viernes, 10 de agosto de 2007
De mi viaje
En mis dos meses around europe, he conocido gente, si, y he vivido con gente, algunos ya conocidos, algunos un poco amigos y algunos que nunca había visto, hasta el momento de entrar a su casa y que me digan: esta va a ser tu cama.
Algunos se convirtieron en amigos después, otros solo fueron conocidos con los cuales cenaba, tomaba el té o miraba una película. Pero todos ellos me ofrecieron algo. Unas sábanas, un tenedor, una computadora, un sillón, una bolsa de dormir, un shampoo, un balcón, una salida, un piyama remera, una bicicleta, un espejo, un cigarrillo...
Algunos me ofrecieron charlas y cariño, otros un poco de indiferencia y un buenas noches.
De todos tomé algo y de todos dejé algo... Y por ellos, mi estadía sola, fue más amable y más cálida.
Estos son los amigos con los que viví un rato:
Mirta
Alberto
Penny
Isabel
Maia
Jose
Bruno
Florian
Alex
Terence
Jörn
Mavi
Nico
Nicola
Giuseppe
Maru
Fede
A ellos, salut.
Algunos se convirtieron en amigos después, otros solo fueron conocidos con los cuales cenaba, tomaba el té o miraba una película. Pero todos ellos me ofrecieron algo. Unas sábanas, un tenedor, una computadora, un sillón, una bolsa de dormir, un shampoo, un balcón, una salida, un piyama remera, una bicicleta, un espejo, un cigarrillo...
Algunos me ofrecieron charlas y cariño, otros un poco de indiferencia y un buenas noches.
De todos tomé algo y de todos dejé algo... Y por ellos, mi estadía sola, fue más amable y más cálida.
Estos son los amigos con los que viví un rato:
Mirta
Alberto
Penny
Isabel
Maia
Jose
Bruno
Florian
Alex
Terence
Jörn
Mavi
Nico
Nicola
Giuseppe
Maru
Fede
A ellos, salut.
jueves, 9 de agosto de 2007
Historia de bar
Llego a un bar en una tarde insípida, sin nada particular, para esperar que se hagan las 8.
El bar es, dentro de todo, acogedor, con un escenario bien puesto, un poco oscuro, un jazz de fondo.
Bien. Me gustó. Me quedo.
Dejo mi bolso en una silla y me siento.
Observo el lugar, los cuadros colgados, el piano en el escenario. Los tipos de la mesa de al lado, uno con lentes de sol a esa hora...
Quiero ver el menú, pero aparece un niño, un muchacho, una persona frente a mi, que me mira y me saluda. Este muchacho quiere saber que quiero tomar yo, y yo le digo, le pregunto, me pongo nerviosa y finalmente nos entendemos. Si, una caña, cuanto sale, como viene, que importa...? ya está, me gustó, me quedo.
El niño me trae mi caña y antes de irse, me sonríe. Yo suspiro un poco, un poco nomás.
El hombre, niño, el encanto aquel, pasa delante mio varias veces, porque claro, está trabajando y atiende otras mesas además de la mía. Y cada tanto intercambiamos miradas. Y cada tanto me dice con su mirada: ya te vi que me estas mirando, y yo también te estoy mirando a vos.
Entonces digo: este chico me genera algo, algo tengo que hacer. Estoy harta de los del subte que miran y nada, estoy harta de los te dicen algo por la calle y nada. Estoy un poco harta de nada en realidad. Y como es un buen motivo para hacer mi vida algo más arriesgada, digo: este chico me genera algo, algo tengo que hacer.
Entonces, cual colegiala, decido anotar en el ticket de mi caña esto:
llamame 622086067 (es mi numero de verdad por si alguien lo quiere tener en caso de no se... un mensaje de texto se puede mandar)
Soy yo, hola... (y al lado dibujo un teléfono que suena y que hace ringggg)
Me termino la caña, me levanto y me voy, moviendo un poco las caderas, para hacerme la sexy.
La primera vez que lo hago.
Será por que Europa me abrió la cabeza???
El bar es, dentro de todo, acogedor, con un escenario bien puesto, un poco oscuro, un jazz de fondo.
Bien. Me gustó. Me quedo.
Dejo mi bolso en una silla y me siento.
Observo el lugar, los cuadros colgados, el piano en el escenario. Los tipos de la mesa de al lado, uno con lentes de sol a esa hora...
Quiero ver el menú, pero aparece un niño, un muchacho, una persona frente a mi, que me mira y me saluda. Este muchacho quiere saber que quiero tomar yo, y yo le digo, le pregunto, me pongo nerviosa y finalmente nos entendemos. Si, una caña, cuanto sale, como viene, que importa...? ya está, me gustó, me quedo.
El niño me trae mi caña y antes de irse, me sonríe. Yo suspiro un poco, un poco nomás.
El hombre, niño, el encanto aquel, pasa delante mio varias veces, porque claro, está trabajando y atiende otras mesas además de la mía. Y cada tanto intercambiamos miradas. Y cada tanto me dice con su mirada: ya te vi que me estas mirando, y yo también te estoy mirando a vos.
Entonces digo: este chico me genera algo, algo tengo que hacer. Estoy harta de los del subte que miran y nada, estoy harta de los te dicen algo por la calle y nada. Estoy un poco harta de nada en realidad. Y como es un buen motivo para hacer mi vida algo más arriesgada, digo: este chico me genera algo, algo tengo que hacer.
Entonces, cual colegiala, decido anotar en el ticket de mi caña esto:
llamame 622086067 (es mi numero de verdad por si alguien lo quiere tener en caso de no se... un mensaje de texto se puede mandar)
Soy yo, hola... (y al lado dibujo un teléfono que suena y que hace ringggg)
Me termino la caña, me levanto y me voy, moviendo un poco las caderas, para hacerme la sexy.
La primera vez que lo hago.
Será por que Europa me abrió la cabeza???
miércoles, 8 de agosto de 2007
La luna
Un desierto de agua, de amarillo...
yo y mi mochila verde
caminamos sin destino, sin lugar.
Trepamos sueños,
saltamos prisas,
movemos árboles y sombras.
Andamos sin siestas, porque no hay tiempo donde esperar, porque no hay espacio donde anclar.
A veces lloramos juntas
otras, yo miro como ella se ríe de mi.
Y hay veces que nos quedamos en silencio
creyendo que el desierto se hizo tierra y el agua, mar.
Mañanas azules nos hostigan,
nosotras nunca dormimos
porque preferimos velar por los desaparecidos
y por los que vendrán.
yo y mi mochila verde
caminamos sin destino, sin lugar.
Trepamos sueños,
saltamos prisas,
movemos árboles y sombras.
Andamos sin siestas, porque no hay tiempo donde esperar, porque no hay espacio donde anclar.
A veces lloramos juntas
otras, yo miro como ella se ríe de mi.
Y hay veces que nos quedamos en silencio
creyendo que el desierto se hizo tierra y el agua, mar.
Mañanas azules nos hostigan,
nosotras nunca dormimos
porque preferimos velar por los desaparecidos
y por los que vendrán.
Una para calmar
En mi viaje mis amigos fueron:
mi mochila,
mis 4 bombachas y 2 carteras
mi cámara que registra todo
mi toalla
mi off que espantó moscas y mosquitos.
también me hice amiga de algunas bicicletas y de algunas personas, pero las personas a veces me cansan porque siempre hay que hablarles.
Me acordé de mis veraneos en pinamar con la heladerita, los sanwiches y los autos de arena.
Extrañé gesell con amigas, el mate y las medialunas
Anduve en varias motos (mas especificamente 3),
hice muchas tortillas de papa (no recuerdo el número),
dormí en casas en las que había gatos (uno blanco sin nombre, pepe y bilardo).
Mañana sigo...
chau
mi mochila,
mis 4 bombachas y 2 carteras
mi cámara que registra todo
mi toalla
mi off que espantó moscas y mosquitos.
también me hice amiga de algunas bicicletas y de algunas personas, pero las personas a veces me cansan porque siempre hay que hablarles.
Me acordé de mis veraneos en pinamar con la heladerita, los sanwiches y los autos de arena.
Extrañé gesell con amigas, el mate y las medialunas
Anduve en varias motos (mas especificamente 3),
hice muchas tortillas de papa (no recuerdo el número),
dormí en casas en las que había gatos (uno blanco sin nombre, pepe y bilardo).
Mañana sigo...
chau
domingo, 5 de agosto de 2007
Máquina de escribir
Hoy deseo más que nunca la lluvia, mi lluvia y la tuya.
Me encierro a enfermarme entre futuro y pasado. Me debato el olvido y el no-olvido.
-Que llueva. Sí, que llueva!
Ahí escuché un trueno de esos malos y grandes. Y sonreí un poco.
Salir a la vida y ver por una ventana que todo cae, me hace bien. Que puedo seguir creyendo en la lluvia, en mi lluvia.
Me acuerdo entonces de inviernos en esa casa donde yo era feliz, donde no tenía más nada que una mamá y un papá. Y un hermano amigo o amigo hermano.
Donde no había sueños podridos, ni ilusiones ambiguas. Donde no sabía que los monstruos son cretinos en serio y que pueden hacerte hacer lo que no querés.
Esta "poesía" triste no es tan triste porque me late que lleva a algún camino verde entre mariposas y flores, donde la lluvia ya ha pasado y puedo no mirarla ni extrañarla. Sólo saber que está y que está atrás.
Me encierro a enfermarme entre futuro y pasado. Me debato el olvido y el no-olvido.
-Que llueva. Sí, que llueva!
Ahí escuché un trueno de esos malos y grandes. Y sonreí un poco.
Salir a la vida y ver por una ventana que todo cae, me hace bien. Que puedo seguir creyendo en la lluvia, en mi lluvia.
Me acuerdo entonces de inviernos en esa casa donde yo era feliz, donde no tenía más nada que una mamá y un papá. Y un hermano amigo o amigo hermano.
Donde no había sueños podridos, ni ilusiones ambiguas. Donde no sabía que los monstruos son cretinos en serio y que pueden hacerte hacer lo que no querés.
Esta "poesía" triste no es tan triste porque me late que lleva a algún camino verde entre mariposas y flores, donde la lluvia ya ha pasado y puedo no mirarla ni extrañarla. Sólo saber que está y que está atrás.
El subterraneo
Gentes de colores, gentes azules rojas y hasta amarillas
Gentes balanceandose
Gentes uniformes y extrañas
yo me mareo con tan poco y empiezo a pensar una vez más
Pienso en el destino y en la casualidad
pienso en eternas historias que no ocurren, que no son
Por que hay mas de una casualidad?
Y porque hay que tener una sola (puede ser afirmativo o preguntativo)
Pienso en que el hombre que está al lado mio, tiene una vida, con una mujer e hijos, o no, con dos amigos y una sobrina, o no, con dos loros y tres hamsters, o...
Pienso que la mujer que está enfrente mio es cirujana y el amante le dio un bife la noche anterior.
Pienso que los noviecitos del rincón se conocen hace dos o tres meses y medio, pero que dentro de dos estaciones seguro él le mete los cuernos y separan hasta la próxima.
Pienso en que ese chico puede ser mi novio -otra vez- pero que si se baja en la próxima estación y yo no, nunca vamos a serlo, aunque quizás me lo puedo cruzar mañana por la calle, pero si nos miramos y nos reconocemos y seguimos de largo, tampoco lo seremos.
Pienso en que espero, espero y más espero, con gente circunstancial que me mira y me esquiva, o me dice: quien sos vos? y yo digo: no lo se todavía, mañana se lo cuento.
Gentes balanceandose
Gentes uniformes y extrañas
yo me mareo con tan poco y empiezo a pensar una vez más
Pienso en el destino y en la casualidad
pienso en eternas historias que no ocurren, que no son
Por que hay mas de una casualidad?
Y porque hay que tener una sola (puede ser afirmativo o preguntativo)
Pienso en que el hombre que está al lado mio, tiene una vida, con una mujer e hijos, o no, con dos amigos y una sobrina, o no, con dos loros y tres hamsters, o...
Pienso que la mujer que está enfrente mio es cirujana y el amante le dio un bife la noche anterior.
Pienso que los noviecitos del rincón se conocen hace dos o tres meses y medio, pero que dentro de dos estaciones seguro él le mete los cuernos y separan hasta la próxima.
Pienso en que ese chico puede ser mi novio -otra vez- pero que si se baja en la próxima estación y yo no, nunca vamos a serlo, aunque quizás me lo puedo cruzar mañana por la calle, pero si nos miramos y nos reconocemos y seguimos de largo, tampoco lo seremos.
Pienso en que espero, espero y más espero, con gente circunstancial que me mira y me esquiva, o me dice: quien sos vos? y yo digo: no lo se todavía, mañana se lo cuento.
Esperando que el viento me venga a buscar (frase robada, pero que me gustó)
viernes, 3 de agosto de 2007
Me lo dijo A
Sino sientan esto:
- ¿Te querés casar conmigo?- dijo con voz varonil-. Sabes que te amo, Porota.
-Seguro, amado mio- dijo ella con voz temblorosa de pasión-. Nuestra noche de bodas será como entrar en el cielo.
Tres meses después ella dio a luz una niña que llamaron Estafeta en honor a una célebre dama de la comarca que había vendido su tapado de nylon (imitación nutria) para que el equipo de foot-ball del lugar pudiera ir a las islas Sandwich a perfeccionar un detalle técnico que les faltaba conocer. Bueno, Estafeta creció, se desarrolló y a su vez se casó (dicen eso) con un hombre... que resultó ser el tio Jacinto cuya historia no me contó el profesor por probables resquemores.
(...)
Y además:
-Resulta de que...-dije.
-Callate la boca, Puchi -dijo- o te dejo la lengua echa un sacacorcho previo proceso de petrificación. Si, tiene usted razón, resulta de que Puchi... o te dejas de joder o te echo flit en las axilas con lo que terminas perdiendo tu razón de existencia (das-sein)...
-Dejelo, pobre animal, el mundo es demasiado grande para usted y yo porque resulta de que...
-Tiene usted razón, querida amiga -dijo- pero no hay pan que por miel no venga...
-Hacete bien y no mires a Quien...
-¿También usted conoce a Quien?...
-Nos educamos juntos, tuvimos la misma ama de llaves... mamamos de la misma cerradura
-Dicen que traen suerte las herraduras
-Cuestión de perfumarse con Dior nº5
-Quien se perfuma con Dior amanece más temprano... Puchi o dejas de conjugar el verbo yo conjugo o te hago jugo de paraguas y te bebo cuando llueve para que no te mojes...
Alejandra Pizarnik, Prosa completa
...que me acompaño en parte del viaje
- ¿Te querés casar conmigo?- dijo con voz varonil-. Sabes que te amo, Porota.
-Seguro, amado mio- dijo ella con voz temblorosa de pasión-. Nuestra noche de bodas será como entrar en el cielo.
Tres meses después ella dio a luz una niña que llamaron Estafeta en honor a una célebre dama de la comarca que había vendido su tapado de nylon (imitación nutria) para que el equipo de foot-ball del lugar pudiera ir a las islas Sandwich a perfeccionar un detalle técnico que les faltaba conocer. Bueno, Estafeta creció, se desarrolló y a su vez se casó (dicen eso) con un hombre... que resultó ser el tio Jacinto cuya historia no me contó el profesor por probables resquemores.
(...)
Y además:
-Resulta de que...-dije.
-Callate la boca, Puchi -dijo- o te dejo la lengua echa un sacacorcho previo proceso de petrificación. Si, tiene usted razón, resulta de que Puchi... o te dejas de joder o te echo flit en las axilas con lo que terminas perdiendo tu razón de existencia (das-sein)...
-Dejelo, pobre animal, el mundo es demasiado grande para usted y yo porque resulta de que...
-Tiene usted razón, querida amiga -dijo- pero no hay pan que por miel no venga...
-Hacete bien y no mires a Quien...
-¿También usted conoce a Quien?...
-Nos educamos juntos, tuvimos la misma ama de llaves... mamamos de la misma cerradura
-Dicen que traen suerte las herraduras
-Cuestión de perfumarse con Dior nº5
-Quien se perfuma con Dior amanece más temprano... Puchi o dejas de conjugar el verbo yo conjugo o te hago jugo de paraguas y te bebo cuando llueve para que no te mojes...
Alejandra Pizarnik, Prosa completa
...que me acompaño en parte del viaje
In-apropiado para inapropiados
Tengo dos bacterias en el cuello: el amor y la meso-terapia
meso de mesa
...algún día las vomitaré, no hoy .
Antiguos registros emancipadores que me cuajan la existencia nocturna, me desvelan la mañana y me rompen el hígado en dos trozos: corazón y azúcar.
Si, tengo varios amuletos, uno sos vos y el otro la carne misma (extinta de dobles palabras) pero
me acordé que quiero dormir en una playa húmeda con letrinas rocosas, solo porque me gustan los inodoros y algún día me gustaría experimentar tu sed de criminalidad absurda.
No introduzcas nunca tu pie en el coche, porque es muy peligroso, dicen que te podes llegar a morir. A veces te morís y a veces no.
Los ingleses dicen ou en vez de o, y yo me hago una siesta en cuclillas.
-Abrigate el julepe que hace ilusión -dijo el Dr Sarno. Y después se tiro cuatro suspiros, no uno, sino cuatro, que no es mucho...
Si podes hacelo algún día, no se si vas a poder, es bastante complicado y duro de realizar. Los que lo hacen pueden perder el oxígeno y el diafragma. ¿Quién lo duda?
Yo a veces me tiro de cabeza al espanto y sale cada cosa ingenua que ni te lo digo. Sólo porque hablo así la gente me mira y cree que hice dos saltos en blanco, pero no, hice cuatro, como los suspiros.
Lo único que impide volarse el coco es no mirar al sudeste. La cultura indígena sabe de eso. Sino hacete un eva test, ya vas a ver que buenos síntomas te da...
No hay dos sin cuatro! -dijo un pavo y abanicó las costumbres españolas.
(viajando en un tren apropiado debajo del mediterráneo)
(correcciones a cargo de Milena por motivos de ansiedad y consecuente falta de sentido)
meso de mesa
...algún día las vomitaré, no hoy .
Antiguos registros emancipadores que me cuajan la existencia nocturna, me desvelan la mañana y me rompen el hígado en dos trozos: corazón y azúcar.
Si, tengo varios amuletos, uno sos vos y el otro la carne misma (extinta de dobles palabras) pero
me acordé que quiero dormir en una playa húmeda con letrinas rocosas, solo porque me gustan los inodoros y algún día me gustaría experimentar tu sed de criminalidad absurda.
No introduzcas nunca tu pie en el coche, porque es muy peligroso, dicen que te podes llegar a morir. A veces te morís y a veces no.
Los ingleses dicen ou en vez de o, y yo me hago una siesta en cuclillas.
-Abrigate el julepe que hace ilusión -dijo el Dr Sarno. Y después se tiro cuatro suspiros, no uno, sino cuatro, que no es mucho...
Si podes hacelo algún día, no se si vas a poder, es bastante complicado y duro de realizar. Los que lo hacen pueden perder el oxígeno y el diafragma. ¿Quién lo duda?
Yo a veces me tiro de cabeza al espanto y sale cada cosa ingenua que ni te lo digo. Sólo porque hablo así la gente me mira y cree que hice dos saltos en blanco, pero no, hice cuatro, como los suspiros.
Lo único que impide volarse el coco es no mirar al sudeste. La cultura indígena sabe de eso. Sino hacete un eva test, ya vas a ver que buenos síntomas te da...
No hay dos sin cuatro! -dijo un pavo y abanicó las costumbres españolas.
(viajando en un tren apropiado debajo del mediterráneo)
(correcciones a cargo de Milena por motivos de ansiedad y consecuente falta de sentido)
jueves, 2 de agosto de 2007
Diálogos
Vagón fumador
-Ud fuma mucho señor, debería dejarlo
-Lo se, pero me cuesta
-Lo se, pero me trae un cancer a mi también
-Oh! eso lo se, pero no puedo evitarlo
-Traerme un cancer?
-Si
-Lo se
(Mile fuma más para no tragar humo ajeno)
En un sillon a la ventana
-LLueve en Berlín porque te vas... Berlín está triste
-Si, yo también estoy triste...
-Estas lloviendo?
-Si
(Mile tratando de despedirse de lo indespedible)
Una noche en Roma haciendo zapping en MTV Italia
-Viste que casi todas las canciones italianas dicen parole?
- Esta canción es en italiano?
-Si
-Ah, creí que era en inglés
(Mile confundida después de tantos idiomas)
-Ud fuma mucho señor, debería dejarlo
-Lo se, pero me cuesta
-Lo se, pero me trae un cancer a mi también
-Oh! eso lo se, pero no puedo evitarlo
-Traerme un cancer?
-Si
-Lo se
(Mile fuma más para no tragar humo ajeno)
En un sillon a la ventana
-LLueve en Berlín porque te vas... Berlín está triste
-Si, yo también estoy triste...
-Estas lloviendo?
-Si
(Mile tratando de despedirse de lo indespedible)
Una noche en Roma haciendo zapping en MTV Italia
-Viste que casi todas las canciones italianas dicen parole?
- Esta canción es en italiano?
-Si
-Ah, creí que era en inglés
(Mile confundida después de tantos idiomas)
miércoles, 1 de agosto de 2007
Escenas de a dos
Estas de espaldas, con un mapa en la mano,
pero yo soy la turista
te toco la espalda, y después caminamos sin mirarnos
las calles se cruzan y volvemos siempre al mismo lugar
hasta que te saco una foto en un bar oscuro
con olor a humo humedo y dos hombres en una barra marrón
que se llena despues de amigos tuyos
la noche terminaba en aluche pero la hicimos mas larga y duro casi dos dias
me olvidé una hebilla en tu casa, para que madrid tenga algo mio, para que no se olvide de mi...
Ahora yo tengo el mapa
y vos me ves de espaldas
y despues de frente y mas tarde
vos me sacas una foto, mientras camino sin mirarte
y despues de abajo
te hago escuchar mi musica y nos tiramos a cerrar los ojos en una plaza
Llueve, y yo no tengo como taparme la nariz
a vos no te importa
pero me miras y te reis
y yo me hago la que me pierdo en un cementerio
a ver si me buscas
pero no...
yo te saco una foto igual,
a ver si me olvido de vos
pero yo soy la turista
te toco la espalda, y después caminamos sin mirarnos
las calles se cruzan y volvemos siempre al mismo lugar
hasta que te saco una foto en un bar oscuro
con olor a humo humedo y dos hombres en una barra marrón
que se llena despues de amigos tuyos
la noche terminaba en aluche pero la hicimos mas larga y duro casi dos dias
me olvidé una hebilla en tu casa, para que madrid tenga algo mio, para que no se olvide de mi...
Ahora yo tengo el mapa
y vos me ves de espaldas
y despues de frente y mas tarde
vos me sacas una foto, mientras camino sin mirarte
y despues de abajo
te hago escuchar mi musica y nos tiramos a cerrar los ojos en una plaza
Llueve, y yo no tengo como taparme la nariz
a vos no te importa
pero me miras y te reis
y yo me hago la que me pierdo en un cementerio
a ver si me buscas
pero no...
yo te saco una foto igual,
a ver si me olvido de vos
Una de tren
Me siento en un asiento de cuatro, esos que tienen mesa en el medio, como en las películas. Esos que tenes que mirate si o si con el de adelante. Igual en el 99, 9% del trayecto uno no mira al que tiene enfrente porque es incómodo, porque queda como que gustas o que estas medio psicótica, o sea, nadie lo hace. Ni los que se gustan se miran mucho, solo un poco y a veces, después de la tercer, cuarta mirada, ya es que gustas.
Continuando con lo anterior, estoy en mi asiento, nadie ha ocupado aún los tres restantes. El tren arriba en Padova, y yo estoy intentando dormir. Siento que se sienta alguien al lado mio. Yo abro un solo ojo y le veo la pierna, distingo que es un hombre, pero no llego a saber la edad, ni si es lindo, menos si es algo interesante. Quiero verle la cara, pero aguanto un poco más así, me gusta hacerme la cabeza de lo que puede ser. Pienso que luego nos ponemos a hablar y bajamos justo los dos en Florencia y nos enamoramos, y bueno, todo eso...
Escucho que el tipo se pone a tararear algo, ya conozco su tono de voz. Me gusta que tararee: parece desihnibido, será más fácil establecer una conversación. Decido mirarlo, lo miro, es viejo, tiene anteojos y parece Woody Allen. Fin de la historia.
En eso llega una gorda, cargando a un nene que come pizza, manchando su ropa, sus manos y a la gorda. Sera como su madre en un par de años- pienso.
La gorda me dice algo, que no entiendo, me habla en italiano, me imagino que habla sobre mi ubicacion en el tren, que es equivocada o algo asi. Woody, que entiende italiano, se disculpa y se cambia a los asientos que están justo en la fila al lado de la nuestra, donde ya están instalados tres yankiees.
La gorda se sienta, gracias a dios, enfrente mio pero en diagonal, su marido, un tipo con pocas ganas de vivir, al lado mio. Y aparece el último personaje: una chica italiana que se va a sentar frente a mi, también con pocas ganas de vivir, pero con un no ganas de vivir distinto, es momentaneo y por algo específico, no como el del marido de la gorda.
En eso escucho que de los asientos de al lado, Woody comienza a hablar con los yankiees. Les dice en inglés que seguro que ellos hablan inglés, por eso él les está hablando en inglés, que no sabe porque lo sabe, pero que lo sabe. Los yankiees asienten sin el menor entusiasmo, y ahí mismo empieza el show de Woody que dura aproximadamente una llegada a la proxima estación y que realmente es dificil de soportar.
El tren no ha avanzado aún y la chica italiana larga unas lágrimas que ya no puede contener. Está dejando su vida en este viaje, en este tren. No hay nadie detrás de la ventana, espernado, mirando por ella. No hay nadie que las pueda compartir, excepto yo, que no me queda otra que mirarla, para decirle: no se que te pasa, pero yo te apoyo.
El tren avanza, el nene comienza a inquietarse, su pizza se terminó y no hay mucho para hacer, más que mirarse y esperar que el tiempo pase hasta arribar a algún lugar, quien sabe donde, ya no me acuerdo.
Woody Allen habla enfermamente, en lo poco que entiendo y me interesa entender, cuenta historias sobre fábricas, estadísticas comparando a Italia y EEUU, ahorro de energía, a lo que los yankiees responden con miradas cansadas y poco activas. De todas maneras Allen no está en absoluto interesado en que ellos interactuen, solo quiere hablar, mostrar que es sorpresivamente muy inteligente y creo, más que nada, que alguién lo mire un rato y asienta.
La chica italiana suspira para poder continuar llorando después. Entonces la gorda mira, yo miro. La chica se disculpa. Yo abro mi paquete de galletitas y le convido una. La chica sonrie, toma una y come , sin ganas de comer.
Continuando con lo anterior, estoy en mi asiento, nadie ha ocupado aún los tres restantes. El tren arriba en Padova, y yo estoy intentando dormir. Siento que se sienta alguien al lado mio. Yo abro un solo ojo y le veo la pierna, distingo que es un hombre, pero no llego a saber la edad, ni si es lindo, menos si es algo interesante. Quiero verle la cara, pero aguanto un poco más así, me gusta hacerme la cabeza de lo que puede ser. Pienso que luego nos ponemos a hablar y bajamos justo los dos en Florencia y nos enamoramos, y bueno, todo eso...
Escucho que el tipo se pone a tararear algo, ya conozco su tono de voz. Me gusta que tararee: parece desihnibido, será más fácil establecer una conversación. Decido mirarlo, lo miro, es viejo, tiene anteojos y parece Woody Allen. Fin de la historia.
En eso llega una gorda, cargando a un nene que come pizza, manchando su ropa, sus manos y a la gorda. Sera como su madre en un par de años- pienso.
La gorda me dice algo, que no entiendo, me habla en italiano, me imagino que habla sobre mi ubicacion en el tren, que es equivocada o algo asi. Woody, que entiende italiano, se disculpa y se cambia a los asientos que están justo en la fila al lado de la nuestra, donde ya están instalados tres yankiees.
La gorda se sienta, gracias a dios, enfrente mio pero en diagonal, su marido, un tipo con pocas ganas de vivir, al lado mio. Y aparece el último personaje: una chica italiana que se va a sentar frente a mi, también con pocas ganas de vivir, pero con un no ganas de vivir distinto, es momentaneo y por algo específico, no como el del marido de la gorda.
En eso escucho que de los asientos de al lado, Woody comienza a hablar con los yankiees. Les dice en inglés que seguro que ellos hablan inglés, por eso él les está hablando en inglés, que no sabe porque lo sabe, pero que lo sabe. Los yankiees asienten sin el menor entusiasmo, y ahí mismo empieza el show de Woody que dura aproximadamente una llegada a la proxima estación y que realmente es dificil de soportar.
El tren no ha avanzado aún y la chica italiana larga unas lágrimas que ya no puede contener. Está dejando su vida en este viaje, en este tren. No hay nadie detrás de la ventana, espernado, mirando por ella. No hay nadie que las pueda compartir, excepto yo, que no me queda otra que mirarla, para decirle: no se que te pasa, pero yo te apoyo.
El tren avanza, el nene comienza a inquietarse, su pizza se terminó y no hay mucho para hacer, más que mirarse y esperar que el tiempo pase hasta arribar a algún lugar, quien sabe donde, ya no me acuerdo.
Woody Allen habla enfermamente, en lo poco que entiendo y me interesa entender, cuenta historias sobre fábricas, estadísticas comparando a Italia y EEUU, ahorro de energía, a lo que los yankiees responden con miradas cansadas y poco activas. De todas maneras Allen no está en absoluto interesado en que ellos interactuen, solo quiere hablar, mostrar que es sorpresivamente muy inteligente y creo, más que nada, que alguién lo mire un rato y asienta.
La chica italiana suspira para poder continuar llorando después. Entonces la gorda mira, yo miro. La chica se disculpa. Yo abro mi paquete de galletitas y le convido una. La chica sonrie, toma una y come , sin ganas de comer.
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