
.la conocí con los rulos hechos bucles en un colegio rojo
.la quería poco, me molestaban los osos de peluche que llevaba a clase
.nunca nos saludábamos, ni siquiera nos mirábamos de reojo
.hasta que un día, ya en un segundo colegio en común, me invitó a la casa a conocer a su gato miniatura
.después empecé a ir más seguido a merendar y la mamá tomó la costumbre de decirme milenita
.llegaron tiempos de scuzi y piaccere donde hicimos las charlas de psicología barata, un ritual
.que los años las transformaron en la misa de los sábados: pop city
Un día cuando quise darme cuenta,
Era cómplice, ideóloga y víctima de mi historia, de mi manera de pensar, de la que hoy era yo. Era un elemento de mi forma, de mi todo. Irreemplazable e ineludible.
Había teñido mis momentos más significativos y más aburridos. No había habido elección en eso.
Y ese día me di cuenta que la quería, la quería un poco más de aquellos primeros rulos en el patio gris.










