sábado, 6 de octubre de 2007

El chino de la esquina

Me levanto una mañana, a eso de las 8... decido una vez más ir a trabajar.
Tomo el metro y pienso en lo aburrido que es viajar en metro.
Llego a la oficina exactamente 5 minutos tarde, como es normal.
Rutina, rutina y más rutina.

Estoy preocupada por el departamento, donde carajo voy a vivir...
Entro discretamente a internet y encuentro avisos que se repiten: Se busca chica, responsable, trabajadora (y etc) para compartir piso con dos... bla bla bla
Llamo.
_No, el piso acaba de ocuparse
Que bien! mi vida sigue a toda adrenalina.

Salgo con Mechi al mediodía a ver un piso, uno de esos de mierda, que te cobran un ojo de la cara. Decidimos que lo mejor es descansar. Almorzamos con cañas de por medio en un bar andaluz.
_Esto es Madrid, mile, disfrutalo -pienso o me lo dice Mechi, ya no recuerdo.

Paso unas horas más en la oficina haciendo que me interesa mi trabajo y que soy responsable.
Vuelvo al metro. Realmente el metro me angustia. Gente en un chorizo que se traslada por un agujero negro (no es una analogía aunque perfectamente lo está siendo) que mira hacia los costados para no mirarse y para no entrar en la vida de nadie, por las dudas de algo.
Yo lo hago también.

Bajo un poco agobiada. Serrano 56, por acá deberia ser según mi plano, llegué. Veo que un chico a unos poco metros mios mira el plano también, luego al edificio donde yo ya estoy tocando timbre y luego a mi.
_Vienes a ver el piso?
Asiento amistosamente, ya que es bastante lindo.
Subimos juntos con dos viejas en un asensor feo, con paredes marrones y luces bajas. Una de las viejas carga paraguas, por las dudas de que llueva. Mi amigo y yo sonreimos un poco.

_Esta sería la habitación. ¿Para quien es de los dos?
_No, no, nos cruzamos abajo. -digo, para sacar del paso una situación que en realidad no era incómoda.
_Ah...
_Y esta es la cocina

Y así. En el living hay otro interesado por tener casa pronto.

Nos sentamos a conversar los cuatro. De un lado, el entrevistador, y del otro, los tres entrevistados. Me toca el turno de hablar.
_Bueno, yo soy de Buenos Aires, tengo 25 años y estudié diseño de imagen y son... (me río, que es todo esto?, un casting??, Si es un casting a ver quien es el próximo Gran Hermano de la Casa Serrano 56)...
Me hago un rato más la simpática para que me elijan, cosa que no me sale nada bien, por eso sigo sin casa.

Salgo a la lluvia. La vieja estaba bien equipada, pienso después de mojarme durante 10 cuadras.
Llego a mi casa ajena y me espera mi maleta armada para confirmarme que sigo en problemas. Todavía no habrá Gran Hermano.

Al rato vienen los dueños, un poco cansados de verme sentada al ordenador mirando blogs y páginas de avisos que nunca llegan a nada. Charlamos algunas cosas poco trascendentes y después ellos declaran que van a dormir, hasta mañana.

En la soledad del living, con el sillón-cama armado y mi ropa para mañana en la silla, digo: esto no puede terminar así. Me pongo la campera arriba del pijama y salgo. Ya no llueve, pero el piso está mojado. Camino media cuadra casi convencida de que no puedo tener suerte en nada, pero de refilón veo una luz que parece decirme: está abierto.

Y efectivamente, el chino estaba abierto.
Sonrio como nunca antes en el día, voy por mi cerveza bien fría. Y pago.

_Hasta que hora tienen abierto? -pregunto para hablar de algo, más que nada.
_Hasta las 12
Miro mi reloj: 12:14
_Grande chino!


Un chino me alegró la noche.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

1) las viejas son como los hipocampos que cambian de color según el estado del tiempo. Siempre creeles. Si llevan casco. Ponete casco.

2) La rutina es la misma acá que en Praga. Por eso me voy a la tierra de Compay. A hacer nada, que es hacer todo.

3) ya usás el término ¨operador¨.
bien equipo, bien.

un abrazo, mil

Anónimo dijo...

Mile: Ya encontraras algo niña! Usa tus encantos, no creo que lo estés haciendo del todo bien hasta ahora.

El escrito es de lo mejor que te he leído en los últimos tiempos (si, te estoy diciendo que mucho de lo anterior no me ha gustado). De hecho es bueno sin la nefasta e innecesaria comparación que hice.
Te pido disculpas por eso y por mandarte un beso en la boca, con lengua y mucha mano (espero algún día tener la oportunidad)

Alan Murray

Lola dijo...

jose: operador es la que menos me sale pero la dije para hacerme la española...

alan: me sorprende su sinceridad,le agradezco, no todos pueden serlo.
pero tambien lo mando al carajo. yo no me quedo atrás.

besos

Álvarez Gómez dijo...

Mile, qué gran relato. Nos abía que estaba en España. Hace cuánto?

Aparentemente mi nombre es el de una perfumería, no?

Saludos

emiliano. dijo...

me gusto mucho milepar

de lo mejor


te mando saludos en nombre del continente americano