martes, 13 de noviembre de 2007

Falsificador de ilusiones

Yo un día tuve una ilusión
La dejé crecer, que se haga grande, que coma y tome leche
Que duerma a veces

Vinieron tiempos de vientos, donde se vio amenazada por la naturaleza de las cosas
Yo solo supe cuidarla, dejarla que se quede conmigo
Y ella se quedó

Pasaron los años, las décadas: los enfermos, los amigos, los olvidados, los corruptos, los feos, los santos, los idiotas, los inevitables, los absurdos, los amados
Y ella se quedó

Y ella seguía quedandose


No puedo otra cosa que tener una ilusión, es mi contradicción más pura y destructiva

Vos la viste y la seguís mirando

Porque te hace falta

Porque no sabes decir que no

Porque yo no se escuchar un no


¿Para cuando, Milena?

3 comentarios:

inespoe@gmail.com dijo...

Me hace gracia, siempre nos preguntamos para cuándo y sabemos cuál es la respuesta : ahora.

No podemos dar un segundo, tenemos que decir, ahora.

Es muy fácil decirlo pero muy difícil hacerlo.

Anónimo dijo...

"Quien no lo sepa ya
lo aprenderá de prisa:
la vida no para,
no espera, no avisa.
¿Quien sabe cuándo,
cuándo es el momento de decir: ahora?
Si todo alrededor te está gritando:
Sin demora" canta Drexler.
Lindo mile, me gustó.
Besitos,
Claudis.

Anónimo dijo...

che mi... me re gustó ehh. tomo un mate con tus poemas.